No tienen otro nombre. No son personas capacitadas para vivir en sociedad. Para convivir. Actuan como primitivos guiados por la doctrina maquiaveliana. Les da igual las formas con tal de conseguir lo que quieren.
Me niego a pensar que esas personas esta noche puedan dormir tranquilos. Me niego a creerme que tienen sentimientos como el resto de las personas. Me niego a que alguien me diga que esas personas tienen que tener los mismos derechos que yo.
Soy estudiante de Derecho en el último curso y desde el principio nos hacen ver que todos los seres humanos deben tener los mismos derechos. Nadie debe ser superior a otro semejante. Nadie puede mirar por encima del hombro a otro a no ser que sea, como rezaba una bonita frase que un día leí, para ayudarlo a levantarse. Pues bien, a mi todo esto no me sirve para nada con toda esa gente. No es porque no crea en los derechos de las personas. Creo que son la creación más valiosa de nuestro tiempo. Pero estos desgraciados no son personas. No pueden ser titulares de los mismos derechos que asisten a las pobres personas a las que, sin que les tiemble la mano, disparan dejándolas tiradas en plena calle con el único pretexto de defender su "causa".
No merece la pena dedicarle una sola línea más a esta gentuza. Ole por esa gente que, aun viviendo en condiciones muy adversas, tienen los cojones necesarios para plantarles cara. Ole por todos y cada uno de los asesinados por esa panda de infelices. Ole y...
¡QUE DIOS REPARTA SUERTE!
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentario:
Siento corregirte, pero sí que tienen otro nombre.
Empieza por 'hijos' y creo que todos sabemos cómo acaba...
Publicar un comentario