Nunca me he considerado parte de un grupo social determinado. Tengo gustos muy variados y eso impide mi encuadre en un colectivo u otro. Pero, el Ndía 22 del mes de agosto del presente año encontré por fin mi sitio. Desde esta feria soy neo-ordoñista.
La faena del nieto del maestro Ordoñez(Cayetano), en la feria de Málaga del 2008, consiguió ponerme los pelos de punta y disipar las dudas que, en algunas ocasiones, el mundo del toro me presenta. Para mí eso es torear. Entender al toro, llevarlo, dominarlo, encontrar los tiempos adecuados, los sitios exactos. Cayetano hizo todo eso, pero además lo hizo con valor y ganas. Ganas materializadas en posturas corporales que, ni el más maravilloso de los bailarines podría ejecutar frente a dos puntas armadas en cornidelanteras. El oponente, dicen, era chico. Me da igual. Yo dejé de ver oponente en el momento en que recibió al astado con largas. Ahí desapareció el toro para transformarse en el colaborador necesario de la obra de arte.
¡QUE DIOS REPARTA SUERTE, CAYETANO!
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