domingo, 12 de octubre de 2008

Sólo sé que no sé nada...

En el mundo del toro nos podemos encontrar, desde mi punto de vista con diferentes tipos de sujetos pasivos, es decir, que no intervienen: espectador, aficionado, buen aficionado y entendido.

El simple espectador es aquella persona que, sin saber muy bien el porqué, se encuentra en el tendido sentado justo antes de que los alguacilillos hagan el despeje de plaza. No conoce la liturgia, no conoce a los matadores, o simplemente los conoce de oídas y, como es lógico, no tiene ni idea de las características del animal que se va a lidiar. A pesar de todo esto, los espectadores son personas que toman la decisión de ver qué se cuece en el ruedo en una tarde de toros, y nada más que por eso merecen el más absoluto respeto.

En segundo lugar nos encontramos con el aficionado. Ser aficionado es relativamente fácil. Te conoces los nombres de las figuras, los nombres de los pases más conocidos y te informas un poco de las noticias taurinas más relevantes Una vez hecho todo esto, te sientas a esperar que sea la feria de tu pueblo o ciudad para ver una corrida, o te esperas a que la echen por la televisión.

Pero, lo difícil de verdad es ser buen aficionado. Para ello ya no vale solo con lo anterior, hay que conocer al antagonista. Estudiar al oponente una vez que sale de la puerta de chiqueros es esencial para mirar desde el prisma acertado todo lo que el matador va a hacer en el ruedo. La morfología, el encaste, las condiciones ambientales que puedan afectar, todos estos son elementos son necesarios para poder hacer una valoración algo más acertada del espectáculo.

En el último peldaño de esta escala nos encontraríamos con el entendido. El entendido, desde mi punto de vista, es aquella persona que aglutina todo lo dicho anteriormente pero, además puede saber las sensaciones que se perciben frente al animal. Para ello es necesario ponerse en el lugar del matador, del banderillero, del picador...de todos los que de un modo u otro intervienen en la lidia.Y es que cualquier mirada, cualquier reacción, cualquier movimiento del toro es información que sólo, en la mayoría de los casos, puede percibir el torero.

Desde mi humilde punto de vista considero que espectadores hay una multitud, aficionados hay muchos, buenos aficionados unos pocos y, entendidos, solo algunos privilegiados.

Algún día espero ser un buen aficionado, como mínimo. Pero todavía hay mucho por aprender y por ver para ello. Tendremos paciencia.

¡ QUE DIOS REPARTA SUERTE!

5 comentarios:

Pirlo dijo...

Weeee yo no llego ni a espectador creo :(

dearcos dijo...

Poquito a poco...poquito a poco...

Chemamalaga dijo...

Soy aspirante a espectador. Lo peor de ser espectador es que normalmente, o al menos a mi me pasa, es que cuando ejerces de tal en la plaza, te suele tocar el pesao que habla a voces e intenta adoctrinar al personal que tiene más a mano...

Unknown dijo...

Esos son los que se creen entendidos...pero me daría para varias entradas en el blog y paso...jejeje

Emilio González dijo...

Yo solo sé que el domingo hago mi segundo paseillo